En tu interior

Prem Rawat-Maharaji me ayudó a encontrar en mi interior, lo que siempre estaba buscando en el exterior

A quien dar las gracias

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 10:25 am el Miércoles, Noviembre 1, 2006

Para la mayoría de la gente, la vida es como una sopa, un potaje de todo lo que han ido echando en el plato, un poco de esto, un poco de aquello… De pequeños, puede que nuestra ‘sopa’ fuera sencilla, deliciosa, dulce, maravillosa. Todo estaba perfecto. Pero luego, empezamos a agregar una pizca de esto y una pizca de lo otro, y en seguida los sueños, las ideas, los ideales, las metas y los objetivos que tenemos comienzan a entrelazarse hasta llegar a un punto en el que ya no distinguimos entre la vida misma y lo que ocurre en ella. Pero la vida existe por sí misma.

En cuestión de poco tiempo esa línea – el hecho de que estoy vivo, existo, y que eso es lo importante– empieza a desdibujarse y se vuelve muy borrosa. Es entonces cuando la gente dice: “Qué felicidad si me tocara la lotería” . Muchos se compran un boleto de lotería y luego sueñan con él: lo maravilloso que sería si realmente les tocara. “Sería tan feliz. Sería rico. Podría hacer lo que se me antojara. Sería tan poderoso que desaparecerían todos mis problemas.”

Antes de comprar el boleto de lotería esa persona ni remotamente piensa: “¿Por qué voy a comprar este boleto? ¿Para librarme de mis problemas? ¿Ésa es la razón? ¿O lo hago para satisfacer alguna fantasía desconocida que tengo, algo que creo que debo lograr?” . Una fantasía que corresponde a una idea prestada: “Ésta es la solución. Así es como se consigue la felicidad, la satisfacción. Así se alcanza la plenitud” .

En realidad, el hecho de estar vivo – respirando, siendo, existiendo– debería ser más que suficiente para el ser humano. El despertarse por la mañana y experimentar la vida; el despertarse y dar las gracias… La gente se pregunta a menudo a quién debería dar las gracias. La verdad es que no importa. Se trata simplemente de dejar que salga esa gratitud. Cuando te sientes realmente feliz, puede que te encuentres sonriendo incluso aunque no haya nadie presente para verlo. Y no tiene ninguna importancia que no te puedas ver los labios.

Pero, por algún motivo, no va así esta historia.

Prem Rawat-Maharaji

Otra clase de romance

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 5:47 am el Jueves, Octubre 19, 2006

La palabra romance suele asociarse a la relación de una pareja. Pero existe otra clase de romance: el romance con la vida, con el hecho de estar vivo. ¿Sabes que estar vivo es romántico? ¿Sabes que, si sientes esta pasión, estar vivo es un romance increíble? Es una relación siempre nueva, nunca decae. En otras relaciones una persona trata de descubrir cómo es la otra, pero el romance con el corazón, el romance con esta vida no es así. Cuando tú tienes tiempo, también lo tiene tu corazón. ¿Quieres a alguien que te escuche? Lo tienes ahí mismo. Es un romance increíble.

Familiarízate con el significado de amar, de amar la vida. Ya sabes lo que significa amar a un amigo, a un hombre o a una mujer, pero ¿sabes lo que quiere decir amar cada aliento? Descubre lo que significa amar la vida, descubre lo que significa estar vivo y cortejar la alegría que trae a tu vida cada aliento. Has olvidado el arte de amar la existencia, recuerda como era. El romance con el corazón, con esta vida, no se parece a ninguna otra cosa.

Casi todo el mundo cree que sabe amar, pero ¿qué aman? ¿Has amado eso que es eterno? ¿Sabes qué es lo eterno? En realidad, no lo sabes. “¡Ah!, eso suena bien, lo eterno es el infinito.” Y ¿qué es el infinito? ¿Has visto algo que se le parezca? No hay nada que se le parezca. Se trata de amar, de sentirse apasionado, no de crear el amor.

Colma tu vida. Déjate teñir por el color del amor para que tengas en ella un amor que nunca, jamás acabará. Los otros amores terminan, así es; y los hay de muchos tipos, pero sólo existe uno que nunca se acaba. La cuerda de ese amor ha de ser tan fuerte que jamás se rompa. Siente ese amor porque es el auténtico, ése es el verdadero amor.

Prem Rawat-Maharaji

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Ni el futuro ni el pasado

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 6:18 am el Jueves, Octubre 12, 2006

Algún día, inevitablemente, nos iremos todos. Todos, sin excepción, hemos de desalojar este lugar, tenemos que irnos. Y, sin embargo, la vida no te llega como futuro ni como pasado. El pasado es lo que se está desvaneciendo, ya se fue. El futuro es la esperanza que llegará. Pero ahí está, transcurriendo, ese estrechísimo espacio de tiempo que se llama el ahora. Ahí es donde existimos, donde existe nuestro cuerpo. En ese único tiempo es cuando existe el cuerpo. No puede existir en el futuro, dentro de diez segundos. De hecho, a nivel físico, no se nos permite estar ni en el pasado ni en el futuro, ni siquiera por una millonésima de segundo.

En cambio, los instrumentos que gobiernan este cuerpo – la consciencia, la mente, los medios para discernir y eliminar la ambigüedad– los empleamos a voluntad para que nos trasporten más allá del presente. Organizamos el vuelo desde un momento presente a un momento pasado. Y luego, cuando al fin decidimos retornar del pasado, atravesamos a toda velocidad el ahora dirigiéndonos directamente hacia el futuro sin detenernos nunca jamás, ni por un segundo, a preguntarnos cómo será el presente.

Estos viajes de ida y vuelta son a veces como un puente aéreo entre el futuro y el pasado, el pasado y el futuro, hasta que, de tanto en tanto, el vehículo se queda sin gasolina y cae en picado a tierra desde las nubes. Entonces, por fin, nos alcanza el momento presente y nos recarga de combustible, ¿pero qué hacemos? En lugar de decir: “Debería quedarme aquí porque es aquí donde necesito estar” , volvemos a toda prisa hacia el futuro o el pasado.

Desde el pasado, vemos el sufrimiento que se proyecta hacia el futuro y nos desesperamos. Si vemos, en cambio, la posibilidad de eliminar el sufrimiento futuro, nos alegramos. Qué práctico es encontrar el lugar donde no tienen cabida ni el futuro ni el pasado, porque es ahí donde puedes sentir auténtica alegría. Éstas son las posibilidades increíbles que se le han regalado a cada ser humano, sin costo alguno: la satisfacción, el conocer.

Prem Rawat-Maharaji

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¿Cual es tu verdadera fortaleza?

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 5:43 am el Jueves, Octubre 5, 2006

Todos nosotros tenemos fuerzas en las que confiamos. De hecho, nos hemos formado una idea del ser humano como algo en lo que se puede confiar. Algunos confían en su fuerza física, mientras que otros confían en su capacidad mental o su intelecto. Hay quienes confían en sus amigos y otros lo hacen en su familia.

Todos tenemos fortalezas y estamos convencidos de que pueden sernos útiles en la vida. Deseamos poder depender de ellas. No obstante, en el caso del ser humano – simplemente un ser que respira, que vive, que existe en este mundo– ¿cuál debería ser su fuerza?

Es más, ¿cuál es la verdadera fortaleza del ser humano? La fuerza física un día desaparecerá. Puedes ver cómo algunas personas se han ido debilitando tanto que apenas pueden levantar un vaso. Es cuestión de tiempo. Ocurrirá. En cuanto a la capacidad intelectual, hay gente que ni siquiera puede recordar su nombre; no son capaces de recordar nada. No puedes confiar en el intelecto. ¿La familia? Tarde o temprano, tiene que seguir su propio camino. ¿Los amigos? Mientras tú correspondas a su amistad, es posible que se mantengan a tu lado; pero si un día dejas de hacerlo, puede que también se vayan.

Así pues, ¿cuál es la verdadera fortaleza que posee un ser humano? Para encontrar esa fortaleza no puedes dirigirte hacia fuera. Tienes que ir adentro. Y cuando te vuelves a tu interior, cierras los ojos y no es oscuridad lo que ves, eso que ves es tu visión. Cuando cierras tus oídos, y lo que escuchas no es silencio, eso que oyes es tu sonido, el que nadie te puede quitar. Es físicamente imposible quitártelo. Es “inrobable”. No se puede alterar. No puede ser transformado en ninguna otra cosa. Es real.

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Prem Rawat-Maharaji

El cielo lo quiero aquí

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 7:43 am el Lunes, Septiembre 25, 2006

Hay quienes hacen toda una serie de cosas para poder ir al cielo después de morir. Sin embargo, a mí me gustaría que aquí estuviera mi cielo, porque no sé qué ocurre tras la muerte. Imagina que vas a un restaurante en el que la comida es malísima y la cuenta, astronómica. Te dice el camarero: “Señor, sé que la comida estaba espantosa y que la cuenta es muy elevada, pero cuando usted se vaya de este establecimiento le cocinaremos una cena inolvidable. Aquí tiene la cuenta. Muchas gracias y lamento enormemente que no haya disfrutado de su comida pero, créame, hacemos una de las mejores comidas del mundo” . No quisiera ir a un restaurante así, quiero ir a uno en el que me sirvan la comida mientras estoy en él.

Yo no quiero tener en mi casa un grifo del que no sale agua cuando lo abro, pero en cuanto me voy del cuarto de baño empieza a funcionar. Eso no me sirve de nada. ¿Acaso te gustaría tener un grifo así? No lo creo. ¿Te gustaría tener un hijo que escuchara a todo el mundo menos a ti? Claro que no. Sí te contentarías, en cambio, con un hijo que te escuchara a ti, aunque no hiciera caso a nadie más. Eso te parecería bien. Pero si sólo hiciera caso a los demás y a ti te dijera: “No te preocupes, papá. Cuando te vayas haré todo lo que dices” . Eso no te parecería bien

¿Te gustaría tener un automóvil que sólo arrancase cuando estuvieras fuera de él? Metes la llave, la giras, sales afuera y arranca. Pero cuando abres la puerta y te subes, se para. A nadie le gustaría eso, es de sentido común. ¿Qué utilidad tendría ese vehículo?

El cielo, lo quiero aquí y ahora, no cuando me haya ido. No sé lo que ocurrirá entonces. Confío en que lo que suceda sea maravilloso, pero también confío en que se me ha dado una oportunidad aquí, ahora.

Prem Rawat-Maharaji

Desaparece la duda

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 5:48 am el Miércoles, Septiembre 20, 2006

Sé que si quiero ver el amanecer, tendré que levantarme antes que el sol. ¿Qué puedo hacer? Los aparatos no me ayudarán. Tengo computadoras, relojes y todo tipo de aparatos electrónicos; me encantan esos artilugios, de verdad. Pero nada de eso me ayudará a ver el amanecer. Tendré que estar preparado y despierto antes de que salga el sol, mirar en la dirección correcta y esperar y esperar. No soy una persona a la que le guste esperar pero lo haré. Esperaré con gusto y con paciencia. Nunca diré: “¡Vamos, ya es hora!” , porque sé que mi reloj puede equivocarse, pero el sol nunca se equivoca.

Confío. ¿Qué otra cosa puedo hacer? He descubierto que esa confianza me proporciona alegría, algo tan magnífico. Puedo confiar y entenderlo. Puedo comprender su sencillez. ¡Créeme!, ha habido más de una mañana en la que me he quedado ahí en el frío, esperando y esperando, con los ojos bien abiertos. Y en el instante en el que salía el sol podía sentir su calor, y no había ninguna duda. No era necesario plantearse si había amanecido o no. La oscuridad había huido, no porque alguien llenara baldes de oscuridad y los arrojara en otra parte. Al llegar el sol la oscuridad se desvaneció. Su presencia era totalmente evidente. No hacía falta que alguien me diera un golpecito en el hombro y dijera: “¿Ves eso? Es el sol” . No. Podía estar solo, y de hecho lo estaba, y sentirlo. Lo comprendía y confiaba.

Y tan evidente como es para mí el sol de la mañana, así ha de ser la alegría en mi vida. No puede ser algo tan sutil que me vea obligado a investigar en libros para saber que la tengo. La belleza tiene que ser tan evidente en mi vida que no necesite a ningún testigo, basta con que yo mismo sepa que la percibo. La sencillez tiene que ser tan evidente en mi vida que nadie tenga que decirme que la he conseguido. Mi sed debe ser evidente para mí, no para nadie más, sino para mí.

Existe un estado que podemos alcanzar en el cual desaparece la duda. Y es hermoso. Carece de ambigüedad. Un lugar lleno de armonía y entendimiento en el que desaparece la duda, el conflicto y la confusión. En nuestro interior existe un lugar así.

Prem Rawat-Maharaji

Vive este momento

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 8:42 pm el Miércoles, Septiembre 13, 2006

No sé cuántas veces habremos oído decir: “La vida es un regalo
Y sin embargo, en todo lo que hacemos, en todo lo que ocurre, no siempre lo vemos de esa manera.
Oímos que la vida es valiosa. Pero en la rutina diaria de ver gente, gente, gente por todas partes; en la rutina diaria, mientras intentamos salir adelante… quizá se nos olvida.
Y cada mañana tiene que sonar la alarma para despertarnos. Y cada mañana, vamos pensando, mientras pasamos por la rutina diaria, pensamos en lo que va a ocurrir.
Sabemos lo que queremos que ocurra. Sabemos que “tengo que ir a la parada del autobús”, o “tengo que subirme al coche”. “Debo ir a la oficina”, “debo ir a la tienda”, “debo ir….”
Y todos esos “deberes” los colocamos por delante de nuestra existencia.
La existencia es un río… y va pasando. Y algunos tratan de remar con las manos, diciendo: “Más rápido, tengo que ir más rápido…”
¿Por qué quieres acelerar? ¿No sabes lo que te espera al final de esta visita? Es evidente.
Pero algunos quieren acelerar, y el tiempo no les deja.
El tiempo es algo maravilloso.
Pasa muy rápido, pasa muy lento, pero no te deja ir más rápido o más lento que él.
Estás atrapado, atrapado en esta barquita que va navegando…
No va a ir más rápido de lo que debe, ni tampoco irá más despacio. Va realizando su travesía.
El destino de este viaje no está al final. El destino es ahora. El destino está dentro.
El propósito de este viaje no es ir del punto “A” al punto “B”, sino disfrutar de cada fracción de instante entre esos dos puntos.
La sencilla inocencia de la vida. Despertarse por la mañana y estar feliz, sin ninguna razón en absoluto. Eso es simple inocencia.
Estar vivo, y estar contento de estar vivo.
Estar consciente, consciente del disfrute.
Estar consciente del “ahora”.
Es entonces cuando el viaje empieza a ser hermoso.
Es entonces cuando empiezas a comprender lo que es la sencillez.
Es entonces cuando empiezas a comprender que esto de verdad es un regalo. ¡Un regalo!
Vive este momento, cada momento, de la forma más consciente que puedas. Y disfrútalo. Lo esencial es disfrutarlo.

Prem Rawat-Maharaji

Algo dentro de tí necesita de tu confianza

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 10:22 am el Jueves, Septiembre 7, 2006

Hay animales sedientos, en medio del desierto, esperando que llegue la lluvia. Esperan, esperan y esperan, enterrados profundamente bajo la arena.

Y la lluvia va formándose para ellos, se va acumulando en el horizonte. Los vientos comienzan a soplar como si también lo hicieran sólo para ellos. Soplan en la dirección adecuada y la humedad se va condensando en la parte más alta de la atmósfera. Las nubes empiezan a agruparse; truenan y rugen, anunciando a los animales la inminente llegada de la lluvia. “Ya llega, ya llega.” Los vientos comienzan a cambiar, todo empieza a estar listo. Y lo asombroso es que todos estos animales no esperan a oír el rugido de los truenos para desplazarse hasta ese lugar. Han asumido un riesgo, y ahí están. Y cuando oyen ese rugido y los relámpagos centellean, se quedan muy, muy quietos. Los leones, los impalas, las gacelas, los búfalos, los ñus… cuando comienza a llover, se quedan completamente quietos. Es lo que han estado esperando, y ahí está.

De pronto, todo cambia, todo. Ya no hay que esperar más. Todo aquello que ha estado aguardando, ahora responde, y responde con fervor. Se acabaron las esperas. Todo se relaja. Luego las lluvias acaban, el sol comienza a brillar, aparecen los arco iris. La humedad tan largo tiempo esperada, rompe la corteza que envuelve las pequeñas semillas y afloran los primeros brotes. El agua está ahí, y los animales inician una danza que parece de agradecimiento. No sé, supongo que es de agradecimiento. No sé lo que piensa una gacela, o un búfalo, pero han estado buscando, esperando, y ahora que la lluvia ha llegado, todo es perfecto. También yo tengo que arriesgarme y estar ahí. Y confiar. Este drama, esta odisea, se representa cada año; y todo lo necesario está preparado para que así sea. Sabe Dios cuándo comienzan a cambiar esos vientos para poder llegar al desierto. Algunos se quedan sólo en promesas, pero otros traen consigo la lluvia.

Tengo que confiar, necesito confiar, pero no a ciegas, no en algo desconocido para mí. A ti y a mí nos puede dar la impresión de que estos animales están aventurándose, pero no es así. Poseen un instinto oculto en su interior que los conduce a ese lugar. Saben. No pueden oponerse a ello, lo aceptan. No se quedan ahí discutiendo si deberían ir o no. Ésta es la diferencia entre esas criaturas y los seres humanos. Puede que a veces funcione en nuestro favor, y otras nos hace perder el tiempo. No estoy hablando de confiar en algo a ciegas, sino de confiar en ti, en ti como ser humano en quien se debe confiar. Algo dentro de ti necesita de tu confianza. Confía en eso. Confía en ese sentimiento que nunca te ha llevado por el mal camino.

Prem Rawat-Maharaji

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Insatisfacción

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 10:21 am el Martes, Agosto 22, 2006

Qué es lo que más insatisfacción causa a una persona? ¿Qué es? Algunos dirían que el hambre, pero el hambre causa malestar, no insatisfacción. Sé lo que es el hambre. A veces, cuando viajo de un lado a otro no tengo tiempo para comer. Quizá me haya levantado a las cuatro de la madrugada y el vuelo ha durado ocho horas y media. Y tengo que empezar a prepararme al menos dos horas antes de la salida: llegar al avión con 45 minutos de antelación como mínimo, presentar el plan de vuelo, hacer esto y aquello, cargar los datos en las computadoras y poner el avión a punto para salir. Después salimos, aterrizamos en algún lugar y, a veces, se ha pasado el día entero. Esto puede causar molestias, pero no insatisfacción.

Estar sediento puede ser una molestia. Hace unos días fui a dar un paseo y comenzó a llover, tuve que correr para encontrar un lugar donde guarecerme. Pudo haber sido incómodo pero no tenía nada que ver con la insatisfacción. El mundo te dice que necesitas cosas para estar satisfecho, pero no es así, las necesitas para estar cómodo. Una buena cama o un buen coche te dan comodidad, pero para estar satisfecho necesitas algo distinto

Y, si sopesaras ambos: la insatisfacción y la incomodidad, ¿cuál crees que tendría más peso? Si estás incómodo tumbado en la cama sobre un costado, puedes darte la vuelta hacia el otro y ponerte cómodo. Pero si sientes insatisfacción dentro de ti, puedes dar tantas vueltas como quieras que nada lo arreglará. Si el cojín en el que te sientas te molesta, puedes poner otro encima y quizá así estés más cómodo, pero si hay dolor en tu interior, ¿cuántos cojines necesitarás? ¿Uno? ¿Dos? ¿Tres?

Cuando se trata de la insatisfacción, y no de una molestia que tiene que ver con estar cómodo o no, no hay sustituto posible. No queda más que esperar a que llegue la satisfacción. Cuando hay sequía puedes regar una planta aquí y otra allá, y quizá ésta crezca y aquella otra también. Tal vez algunas se pongan bien. Pero cuando llega la lluvia, lo impregna todo. Trae consigo esa agua que sacia la sed y la hace llegar a cada rincón por pequeño que sea, no sólo a una hoja o a una planta sino a todas partes, a todas partes. Incluso llega a esa pequeña semilla que está esperando el agua pacientemente bajo la tierra. Y ocurre la magia. Los seres vivos esperan a que lleguen las lluvias. Esperan. No hay nada que las sustituya.

Prem Rawat-Maharaji

Regresar a casa

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 9:06 pm el Martes, Agosto 15, 2006

Al ser humano se le ha concedido el don de la esperanza, algo que todos necesitamos. En nuestra vida ocurren cosas buenas y malas; cosas que nos gustan y cosas que no. Cuando sucede algo que no nos gusta, nos quedamos destrozados, se nos parte el corazón, y nos parece que no hay esperanza. Ocurra lo que ocurra, no podemos perder la esperanza. Y el fabricante de esperanza es el corazón.

Somos un popurrí de muchas cosas. Hay mucho miedo y desconocimiento, pero hay también un impulso increíble que nos anima: sigue adelante. Incluso cuando tenemos miedo, nos dice: sigue adelante, da otro paso. En momentos de depresión nos dice: sonríe. En las situaciones desesperadas, cuando las cosas no van nada bien, nos alienta: ríete un poco.

Es un impulso muy fuerte, el impulso que nos mantiene cuerdos; sin él, nos desmoronaríamos. Cuando impera el caos en nuestra vida, este impulso nos pide paz; cuando sentimos desconfianza, nos dice que confiemos; cuando estamos sumidos en el dolor, nos da un rayito de esperanza, de alivio.

La esperanza es un don, porque nos apremia a calmar nuestra sed, a hallar satisfacción cada día. Nos permite avanzar, de modo que nuestro corazón pueda buscar la dicha. La esperanza hace que todo cobre vida, y yace en una pequeña semilla que está esperando florecer.

La esperanza es una vela encendida, un sol, una hermosa luz dorada. Si no fuera porque confiamos en que mañana volverá a amanecer, nos sería muy difícil despedirnos del sol cada noche. Pero sí, mañana saldrá, y espero que estemos aquí para verlo.

Siempre hay esperanza. Debemos aferrarnos a ella y caminar, dar los pasos necesarios y ver lo que el viaje de la vida quiera mostrarnos. A fin de cuentas, estamos de visita, y hay muchísimas cosas para ver. Podemos llegar a comprender que la paz y la alegría son, en realidad, la norma. Podemos volver a casa. Somos vulnerables, pero también fuertes. No es que el primer viento que sople pueda derribarnos; nuestra fortaleza es enorme.

En nuestro interior, hay una sabiduría inmensa y un amor sin igual. No solo hay esperanza, sino también una realidad maravillosa. Hay un río de dicha en el que podemos nadar, un río de bondad y de gracia.

Eso es lo que somos. No tenemos más que abrir la puerta, entrar y disfrutar, recordando siempre que no debemos perder la esperanza.

Prem Rawat-Maharaji

Sentir

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 4:15 pm el Jueves, Agosto 3, 2006

El sentimiento es nuestra realidad más básica. Somos máquinas de sentir. La paz, el amor, la verdad, la alegría son cualidades que deben sentirse. No es casualidad que nos sintamos tan bien cuando estamos satisfechos o cuando estamos en paz, que nos encante sentir calma, alegría. En cuanto no nos sentimos bien, lo primero que hacemos es intentar arreglar esta máquina de sentir: “Haz un curso, apúntate a un seminario, intenta esto o aquello”.

Todos tenemos una mente con la que no hacemos más que pensar. Pensamos en el mañana, y también en el pasado mañana. El corazón nos dice: goza de este sentimiento de plenitud, mientras que la mente nos propone que especulemos sobre el futuro, que hagamos planes. Quiero encontrar mi paz, mi tranquilidad, mi alegría dentro de mí.

La mente es curiosa, solo quiere pensar e imaginar, vive del aire, pero el corazón se alimenta de sustancia. Cada día tengo que darle al corazón la sustancia del amor, de la paz, de la plenitud. Es lo que el corazón necesita.

A menudo creemos que las preguntas nos van a llevar a las respuestas, pero no tiene por qué ser así. Existe una clara distinción entre la esfera de las preguntas y la de las respuestas. Hay todo un océano de preguntas y ese océano carece de respuestas. Por otro lado, existe un océano de respuestas, en el cual no hay preguntas. A la mente le resulta muy atractivo llenarse de preguntas. Al corazón, llenarse de respuestas.

El Conocimiento proporciona respuestas que tal vez no corresponden a ninguna pregunta.

Es fundamental experimentar las cosas. Sin la experiencia, todo sería pura teoría. Es tan sencillo como la necesidad de beber agua cuando se tiene sed. Si el hambre no se satisface con teorías, entonces, cuando se trata de las necesidades esenciales de la vida, ¿por qué nos conformamos con teorías?

A lo largo de los siglos se ha oído una voz: “Lo que buscas está en tu interior. Tu verdad, tu alegría, tu paz están dentro de ti”. El corazón solo acepta aquello que se puede sentir, no las ideas producidas por la mente, sino lo que es real.

Prem Rawat-Maharaji

Lo que permanece

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 5:30 am el Sábado, Julio 22, 2006

Prem Rawat, también conocido por Maharaji, viaja por todo el mundo dando conferencias sobre lo que él llama el Conocimiento. Esto es un extracto de una de ellas:

La vida llega y se va, pasa muy rápidamente. El universo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos. Nada permanece igual. Unos nacen y otros mueren; unos vienen y otros se van. Todo está en movimiento, todo cambia, hay cambios por todas partes.

El cuerpo también cambia día a día. La energía vital entra y sale de nosotros como un latido que impulsa nuestra existencia. Aunque mantengamos el cuerpo inmóvil, el vaivén de la respiración continúa, con todo su esplendor, su sutileza y su sencillez: es la vida en acción. El tiempo va dejando su huella en nosotros. Cada día que pasa, nos acercamos un poco más a lo inevitable, Pero también, cada día, recibimos un regalo.

Yo le recuerdo a la gente que la vida es lo más maravilloso que existe. Cuando aceptamos la vida sin reparos, todas las piezas encajan. Podemos recibir cada nuevo día con los brazos abiertos, porque cada día que llega encierra la posibilidad de la satisfacción plena.

Todo lo que ocurre tiene lugar en este momento que llamamos el ahora. Creemos en el mañana y vivimos para él, pero el mañana nunca llega. ¿Por qué? Porque en cuanto llegue mañana ya será hoy, será ahora. Por mucho tiempo que vivamos, siempre estaremos atrapados en el ahora. Nunca veremos el mañana ni el ayer; es físicamente imposible porque existimos en el presente.

Y sin embardo desconocemos este momento presente. No tenemos ni idea de dónde nos hallamos. Podríamos sentirnos muy a gusto ahora si dejásemos de esbozar el mañana y de retratar el ayer. Aquí, en este momento, la vida se encuentra inmersa en una maravillosa danza en honor a la belleza de la existencia, tan majestuosa, y tan sencilla.

Mi vida comenzó en el mismo instante en que nací, a pesar de que aún no tenía nombre, porque no sabían qué nombre ponerme. Ahí estaba yo, respirando, dándole la bienvenida al aliento, sin más.

Hoy la gente me valora por mis logros, pero siempre habrá alguien que me supere. Estoy de paso, no me quedo para siempre, y sin embargo, en mi interior, y en el interior de rodos nosotros, hay algo que sí permanece. Aunque lo único que llegara a ver en este viaje de la vida fuera eso que reside en mi interior, sería feliz. Habría merecido la pena venir.

Prem Rawat-Maharaji

Caballos salvajes

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 11:34 am el Miércoles, Julio 12, 2006

Prem Rawat, también conocido por Maharaji, viaja por todo el mundo dando conferencias sobre lo que él llama el Conocimiento. Esto es un extracto de una de ellas:

Imagínate un caballo en un caluroso día de verano. Va tirando de
un carro cargado de gente, echando espuma por la boca,
mientras el dueño le golpea con una pequeña fusta: “Arre, arre, arre” .
Estoy seguro de que cuando ese caballo vuelve a su establo, una
vez que el dueño lo desengancha del carro y lo lava con la
manguera, le da algo de comer y lo acaricia un poco, el caballo se
siente bien. “Ah, no está tan mal. Ahora puedo descansar, me
puedo relajar.”

Ahora imagina otro caballo con una carga de ladrillos a cada
lado, lleno de cicatrices, agobiado por el peso. El dueño le va
arreando con su propia mano para que siga andando. Seguro que
cuando llega a su cuadra, le liberan de su carga y le dan agua y
hierba recién cortada, ese caballo se revuelca en el barro, o en la
paja, o en la tierra, y se siente muy contento.

Quizá no haya nada de malo en esas dos situaciones. Pero, no
sé si habrás visto alguna vez caballos o ponis salvajes. Son
preciosos, hermosos. No cargan fardos de paja. Nadie les rasca el
pelaje, ni les da hierba para comer. Se las ingenian para encontrar
por sí mismos el agua que necesitan. Ningún cuidador les facilita
el alimento. Corren libres. Y tienen una crin preciosa, una crin
preciosa que nadie cepilla. Y eso es lo sorprendente. No son la
mascota de nadie, son salvajes, y galopan, con las crines al viento.

Cuando corren, lo hacen como si nada pudiera detenerlos.
Corren para sí mismos. Corren porque quieren hacerlo. Se paran
cuando quieren. Y, cuando te miran, lo hacen de una manera muy
especial. Te miran como diciendo: “Estás en mi territorio. Lárgate” .
Hay una diferencia, tal vez la comprendamos o tal vez no, pero
existe una diferencia. Así pues, en primer lugar, has de decidir qué
clase de caballo quieres ser.

Prem Rawat-Maharaji

La semilla

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 10:33 pm el Domingo, Julio 2, 2006

La paz es como una semilla deseando florecer en nuestro interior. Como una semilla en el desierto, yace a la espera del agua. Esta semilla no es capaz de interpretar los mapas tomados por satélite que indican que el agua está en camino, ni puede encender el televisor para ver el informe meteorológico. Lo único que sabe es esperar y prepararse. Esto es lo que le ha permitido adaptarse: yacer a la espera, estar lista.

No se puede permitir el lujo de decir: llegó la lluvia, pero yo no estaba del todo lista. Tenía el día libre, no me tocaba esperar. Ni tampoco puede decir: creía que la lluvia iba a llegar de día y que la vería venir. Eso le es indiferente. Lo único que puede hacer es estar lista.

En nuestro corazón también hay una semilla esperando realizarse, sentirse completa de nuevo. Nuestra vida está llena de tantas cosas que lo prioritario para nosotros ya no es ser felices, sino cumplir con nuestras responsabilidades y compromisos. En esta gigantesca rueda de cosas, ¿donde encajamos? ¿Somos esa semilla que está preparada? ¿O nos excusamos diciendo: ahora mismo no, dentro de unos años me ocuparé de la paz y de la plenitud?

Pero la sed sigue esperando, y esperando… Siempre lo ha hecho y siempre lo hará. No sé hasta donde llega la inteligencia de una semilla tan pequeña, pero lo que está claro es que, con lo inteligente que somos, deberíamos saber qué es la confianza. Sin embargo, no lo sabemos; necesitamos fijarnos en la semilla para aprender a confiar.

Aunque no tenga ningún indicio de que va a llegar la lluvia, la semilla sigue esperando en el desierto. El único vínculo que la une a la lluvia es confiar en que llegará. Y, tarde o temprano, llega. Algo me dice que esa semilla sabe más de la lluvia que yo. Para mí, solo es un tema interesante; para la semilla, es toda su vida.

Quiero aprenderlo todo acerca de la lluvia de la paz que llega a mi desierto porque, en el fondo, mi vida también depende de ella. Quiero confiar de corazón en que, al igual que la lluvia, la paz llegará a mi vida.

Prem Rawat-Maharaji

Prem Rawat

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 2:43 pm el Lunes, Junio 26, 2006

Ayer, en el suplemento semanal de diversos diarios de tirada regional y nacional. apareció un reportaje a doble página, sobre Prem Rawat.
Bajo el título, Prem Rawat: una vida dedicada a la paz, se glosaba en él sobre “el hombre” y sobre “su obra”.

Ni que decir tiene que la vista y lectura del reportaje, supuso para mi un motivo extraordinario de satisfacción y de emoción, pues como sabéis aquellos que entrais en este blog, es un hombre del que hablo con frecuencia y del que os vengo regalando desde hace un tiempo, cada día, una de sus citas.

Le conocí hace treinta y tres años, cuando él apenas contaba los quince.

¿Qué significa para mí, o qué es para mí Pren Rawat?.
¿Qué sustantivos o adjetivos le puedo adjudicar?
Vosotros mismos.

¿Qué puede significar alguien, cuyo Conocimiento cambió totalmente mi vida?

¿Qué puede significar para mí, alguien, que a lo largo de todos estos años, ha estado siempre pendiente de mi, recordándome una y otra vez que lo que busco está dentro de mí, sabeedor él, de que todos los mensajes que recibo me orientan a buscar la felicidad fuera, sea en forma de metas a alcanzar, sea en forma de poseer lo que sea?

¿Cuando nunca ha hecho hincapié en lo de negativo que pueda tener, sino todo lo contrario, potenciando y haciendo que me concentre en lo que pueda tener de positivo?

¿Cuando desde la perspectiva de Libertad que me mostró, me enseño a aceptar las distintas opciones de los demás, aun de mis más próximos, sin que ello suponga para mí la más mínima sensación de frustración?

¿Cuando todos los días, TODOS, y como primera sensación del día, me hace exclamar: Gracias, Gracias, Gracias.

¿Cuando ha hecho desaparecer de mí la ignorancia, la cobardía, la esclavitud y hecho aflorar todo lo contrario?

Y finalmente, cuando todo lo anterior lo hace de forma desinteresada.

Gracias Prem Rawat. Ha sido para mí una inmensa suerte haberte conocido. Gracias

www.Prem Rawat

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