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En tu interior » 2009 » Octubre

En tu interior

Prem Rawat-Maharaji me ayudó a encontrar en mi interior, lo que siempre estaba buscando en el exterior

Un mundo sin juicios

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 11:02 pm el Sábado, Octubre 31, 2009

“Existe un lugar en el que no se juzga al ser humano.” Maharaji

Quiero sentirme bien cada segundo de mi vida. Así es. ¿Qué supone eso para mí? La máxima prioridad. ¿Y qué significa? Significa intentarlo e intentarlo e intentarlo una y otra vez y nunca rendirse, nunca jamás abandonar el esfuerzo por lograr el cien por cien. Lo bueno es que no hace falta ser un genio para hacerlo. Lo puede hacer cualquiera, cualquiera.

Qué suerte que no se rija por la estructura social del mundo, ¿verdad? No dice: “Tú eres un buen director de empresa, así que, bueno, puedes entrar”. No. No dice: “De acuerdo, como eres monja puedes entrar”, o “eres monje, muy bien, lo lograste”. No. No importa quién seas, ni que seas rico o pobre. No se te juzga en absoluto.

¿Existe un mundo así? Por supuesto. Está dentro de ti. Existe un lugar en el que no se juzga al ser humano. Lo bueno, lo malo, lo correcto, lo incorrecto, eso no se toma en cuenta. ¿No te gustaría vivir en un lugar así? ¿Un lugar en el que no se te mida por tus hechos? No necesitamos que nadie nos juzgue, ¿verdad? Eso lo podemos hacer nosotros mismos muy fácilmente. Y, claro, en caso de que se nos pase algo alguna vez, ahí está el mundo esperando a juzgarnos. Y, si al mundo se le pasa algo, tienes a tus familiares. Es como si llevara incorporadas todas estas pruebas de seguridad por si alguien fallase. Sin embargo, no hay ni una sola persona en este mundo a quien le guste ser juzgada.

¿Existe un lugar donde no se me juzgue? ¿Existe un lugar en el que se me pueda aceptar por quién soy y no por lo que he hecho? Eso sería, sin duda, de agradecer: que no me midan por mis logros y fracasos. Porque si debo fijarme en mis fracasos, ¿de qué voy a estar agradecido? Y ésa es la historia de muchas personas. No sienten gratitud como deberían – de forma natural – porque se lo impiden las barreras de los conceptos. En este mundo, lo más tierno se ha contaminado con el lastre de los juicios.

No se nos juzga. Existe un amor, un amor que puede llegar a cada ser humano y conmoverlo. Existe un sentimiento, un entendimiento. Y ése es el mundo que tienes en tu interior. ¿Cuál prefieres?

Prem Rawat - Maharaji

De comprensiones y aceptaciones

Archivado en: Personales — Julio a las 11:08 pm el Miércoles, Octubre 28, 2009

Quien siga mis escritos, habrá podido comprobar que con frecuencia, al emplear estas palabras, unas veces las escribo con minúscula y otras con mayúscula. Hay otras que les doy el mismo trato y entre ellas está la palabra “vida”. Para  explicar el por qué de este proceder, voy a intentar explicar en primer lugar que entiendo por vida, con minúscula.

Para mí, esa vida, lo que generalmente todo el mundo entiende por “la vida”, no es más que un conjunto, una sucesión de hechos, actuaciones, proyectos que nosotros mismos vamos diseñando y llevando a la práctica, a lo largo de todo el tiempo de permanencia en este lugar llamado tierra. Proyecto de vivir en pareja o no; de tener o no tener hijos; de progresar laboralmente; de alcanzar un reconocimiento social; sueños o ilusiones de lo que puedan ser nuestros hijos el día de mañana, y un largo etcétera.

Y es en el plano de esa vida, de la que alguna vez hemos podido oír expresiones como, ¡esta puta vida!”o ¡qué asco de vida!, donde aparecen esas otras palabras mencionadas anteriormente: la comprensión y aceptación. Aparecen, pero como meras figuras decorativas pues casi nunca hacemos uso de ellas. Es algo que tal vez debieran emplear los demás pero nunca nosotros

Y no hacemos uso de las mismas porque el hacerlo, sería tanto como reconocer que ese proyecto que NOSOTROS HEMOS FABRICADO, se ha ido al traste, ha fracasado. Esa pareja formada, ese futuro para nuestros hijos, ese negocio… ¡No!, nuestro proyecto, MI PROYECTO,  no es posible que pueda fracasar. Y como consecuencia de esa no comprensión y aceptación de lo sucedido, nacen otros subproductos de esa vida: la frustración y el sufrimiento.

Afortunadamente para nosotros hay otra Vida, ésta con mayúscula siempre acompañada también de una Comprensión y Aceptación, éstas también con mayúscula, que harán imposible nos podamos expresar en los términos despectivos empleados anteriormente para dirigirnos a la primera. Ya no habrá vidas asquerosas ni putas vidas. Habrá una Vida que nos acompañará siempre, acompañada a su vez, en todo momento, por una Comprensión y Aceptación que nos permitirán e invitarán a ir construyendo nuestras vidas, disfrutando de todos y cada uno de los  proyectos que la vayan conformando; sin sufrimiento.

Y todos sabemos de los esfuerzos que hemos tenido que aportar a fin de llevar a cabo algunos de los proyectos de nuestra vida. En cambio, la segunda, la Vida, se nos ofrece gratuita y generosamente. Solo tenemos que hacer el pequeño esfuerzo de permitir que se manifieste.

Ahí está, en nuestro interior, esperando que le prestemos nuestra atención.

El salvavidas

Archivado en: Personales — Julio a las 8:49 am el Domingo, Octubre 25, 2009

En la entrevista del post anterior, no me queda claro si los sucesos desgraciados que le ocurren a la entrevistada, se producen antes o después de haber recibido el Conocimiento de Maharaji. Sea de la forma que sea, lo cierto es que la práctica de sus técnicas le supusieron una gran ayuda para superar el trauma que le produjeron esos sucesos

Seguro que todos nosotros hemos padecido o sabemos de alguien, a quien una desgracia, generalmente de tipo familiar, o de cualquier otro tipo, económico, de salud, etc., haya impactado en el mismo de tal forma que no haya, lo que se dice, levantado cabeza desde su acontecimiento. Y esas desgracias, ahí están, o por donde sea que sea, podrán venir; entonces, ¿qué podemos hacer?

Para evitarlas poco o nada, pero sí que está en nuestra mano amortiguar sus efectos. Proveernos de una especie de salvavidas, de un paracaídas, para que cuando el suelo falle bajo nuestros pies, amortigüe nuestra caída.

Sería, por decirlo de otra forma, como un seguro a todo riesgo de esos que llevan franquicia, porque, qué duda cabe, el golpe lo íbamos a acusar y algo habrá que pagar; ese coche o esa casa a la que habíamos cogido cariño, donde se habían desarrollado tantos acontecimientos para recordar, ya no estaría ahí. Pero ese seguro nos permitiría hacernos con otra que, con el tiempo, iba a permitir olvidarnos casi por completo de la primera.

Suscribir un seguro que nos permita conservar algo de Vida, algo de ilusión. Porque la vida es ilusión, o mejor dicho, la ilusión nace de la propia Vida.

Estar conectados con esa Vida, desde la que puede brotar más fácilmente esa ilusión, es lo que podemos conseguir con la práctica del Conocimiento de Maharaji.

Sin duda, es un buen seguro de Vida :)

Palabras de Paz, en Líbano

Archivado en: Desclasificados — Julio a las 7:15 am el Jueves, Octubre 22, 2009

Semillas en el desierto

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 3:21 pm el Viernes, Octubre 16, 2009

“Hay una línea muy fina, más fina que el filo de la navaja, entre estar preparado y esperar.” Maharaji

Las semillas yacen, latentes, en el desierto, esperando, esperando pacientemente. No como nosotros. Nosotros queremos saber qué tiempo hará mañana: ¿será un día soleado?, ¿lloverá?, ¿habrá viento?, ¿hará buen día?

Las semillas esperan, no pueden hacer otra cosa. De hecho, tampoco nosotros podemos hacer nada más. ¡Nada! Pero ellas tienen la virtud de la paciencia, de saber anhelar, de estar listas para responder. Y, sin embargo, esperan. Hay una línea muy fina, más fina que el filo de la navaja, entre estar preparado y esperar.

Y llega el agua. Alguien responde a la llamada, por así decirlo, recoge el calor y la humedad y los envía hacia arriba. Y truena y llama y alerta a todos. “Aquí vengo. Aquí vengo.” Y sigue tronando. Es todo un espectáculo. Miles y millones de semillitas están preparadas. Están tan sintonizadas con la humedad, que se van preparando a medida que se humedece el aire.

En cada estación llega el agua y de pronto brotan las flores, bailando y cubriendo el desierto de un color magnífico, celebrando la vida.

Ese mismo poder que alcanza a la semilla en el desierto también nos alcanza a nosotros. No hay duda. Es innegable. Nos llega a cada instante, a cada momento.

¿Cómo celebramos nosotros la vida? ¿Qué hacemos? Probablemente seamos la única especie viviente que ha olvidado lo que es celebrar la vida. Llega la estación y los elefantes vagan libres, los monos comienzan a bailar y los árboles a balancearse. Están celebrándolo.

Esta representación se ha venido celebrando durante cientos y cientos de años. Va y viene, como el aliento. ¿Sabes acaso celebrar la llegada del aliento? ¿Sabes acogerlo cuando llega? ¿Sabes escuchar el silencio de la vida? ¿Sabes verlo? ¿Sabes saborearlo? Dentro de ti. No con estos ojos ni con estos oídos, sino dentro.

¿Sabes estar con la vida, sin sentirte solo, y abrazarla? ¿Sabes estar dentro y no estar solo? Así debería ser.

Prem Rawat – Maharaji

Cada uno en su sitio

Archivado en: Personales — Julio a las 6:06 pm el Sábado, Octubre 10, 2009

En estos últimos post, habréis podido comprobar cómo algunos de sus comentarios, hacían referencia, siempre de forma agradable y cariñosa, a otros correspondientes al blog de Estrella Altair, que en sus últimos posts, había suscitado el tema de la consciencia e inconsciencia; de actos conscientes e inconscientes.

No sé la idea que podáis tener  formada de mí; pudiera ser que esté bastante ajustada a la realidad, o por el contrario, dado que empleo una y otra vez el término consciente, os hayáis podido formar una idea equivocada: un ser consciente en todo momento, a quien no se le mueve un solo pelo sin su consentimiento. Así que voy a intentar ponerme en mi sitio.

Debo aclararos que nada más lejos de la realidad esta última suposición, antes al contrario, he de confesar que soy un hombre con cuatro pelos en la cabeza y que se revuelven con mayor frecuencia de la que fuera deseable.

Ignoro los efectos que en otros pueda estar causando la práctica del Conocimiento de Maharaji. Si conseguirán o habrán conseguido que ni un solo pelo de su cabeza se mueva sin su consentimiento. Como digo, no es mi caso, aunque es algo a lo que no concedo demasiada importancia.

Para mí, lo importante es que con el Conocimiento, con su práctica, he encontrado a un padre. Y cuando digo padre, no me refiero a haber encontrado a Maharaji ni a un ente espiritual a quien pudiera atribuir tal nombre, sino que he encontrado el o los sentimientos que puedan acompañar a un niño, por el hecho de encontrar o ir de la mano de su padre.

Me sentía extraviado, desorientado en la feria de este mundo y encontré mi norte. No sabía donde encontrar mi seguridad, y encontré mi fortaleza. No sabía donde estaban mis límites y yo mismo me los fijé. Me sentía prisionero de muchas cosas, y encontré mi libertad. Anhelaba, tal vez inconscientemente un sentimiento, y encontré el Amor. Todo lo anterior me impedía disfrutar de la vida, y hoy la disfruto plenamente.

Así pues, me definiría, no como un niño, digamos, formalito y bueno, que va de la mano de su padre, obediente, sino  más bien diría que soy un niño travieso, que se suelta con frecuencia de esa mano, pero que ante y sobretodo, es un niño que va disfrutando por la vida; feliz. Que aunque inconscientemente pueda soltarse de esa mano que le da seguridad, sabe que en cualquier momento y dependiendo exclusivamente de él, puede volver a encontrarla.

P.D.:

Me he “quedado” con esta frase de Maharaji del post anterior: “Te harás un experto en aquello que más practiques en tu vida”  

Voy a ver si me aplico en cierta práctica

La bondad

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 3:32 pm el Domingo, Octubre 4, 2009

Hace poco, alguien me preguntó cómo ser bondadoso. Se sentía frustrado con su vida y quería ser “mejor persona”. Le dije: “No intentes ser mejor persona, porque ya lo eres. La bondad que quieres sentir, ya la tienes. Pregunta a un agricultor cómo prepara el terreno. No lo hace con frustración. Cuando te sientes frustrado tienes el anhelo, el deseo, pero no sabes qué hacer con él. Por lo tanto, prepara el terreno”.

Tú eres el terreno, prepáralo. ¿Cómo? Te harás un experto en aquello que más practiques en tu vida. Quizá seas bueno en sentirte frustrado. Si eso es lo que más practicas, te harás un experto en la materia. Así que, en lugar de eso, empieza a practicar la bondad.

Y para practicarla, sólo tienes que ser un poco más consciente. Si vas a hablarle a alguien, primero piensa: “¿A quién estoy hablando?”. Muchas veces los padres en realidad quieren decirle a sus hijos: “Te quiero”, pero no es eso lo que sale y, en cambio, les dicen: “¿Por qué hiciste eso? ¿Por qué no puedes ser así? Te he dicho mil veces …”. Sin embargo, lo que verdaderamente quieren decirles es: “Te quiero”.

Ser consciente proporciona muchos beneficios. Lo sé porque cuando no soy consciente, digo cosas que luego lamento. Así que no me estoy dirigiendo a ti como un experto, sino como alguien que tiene mucha experiencia.

Conciencia. Ésta es tu vida. No dejes que las circunstancias la dirijan; sé tú quien dirige tu vida, lo que quieres, cómo deseas ser. ¿Quieres estar enfadado? A veces es bueno, pero otras veces deseas ser amable.

Eres como un pintor. En tu paleta hay muchos colores. No tienes por qué usar sólo uno. Se trata de tu vida. La bondad está en ti. La inconsciencia está en ti y también la conciencia. Lo único que tienes que hacer es dedicar un momento a ser consciente. Es fácil. Simplemente espera un momento antes de hacer algo y piensa: “¿Qué es lo que estoy a punto de hacer? ¿Qué es lo que quiero hacer? Voy a hablar con esta persona, ¿cómo quiero sentirme después?”. Ésas son pequeñas cosas que puedes hacer. Y la más fácil de todas es sencillamente detenerte un momento.

Pero, ¿qué pasa con la “realidad” de todas las cosas que tienes que hacer? Ésa no es la realidad, es ficción. Para mí no hay ninguna diferencia entre pensar en todo lo que tienes que hacer y pensar que en el armario hay un monstruo, como hacías cuando eras pequeño. No hay ningún monstruo en tu armario. ¿Acaso debes hacer ahora todo lo que tienes que hacer? Quizá te levantas a las 6 de la mañana, pero la oficina no abre hasta las 9. Sin embargo, piensas: “Tengo que hacer eso, y aquello y lo de más allá”.

Dedica un momento a ser consciente. Sólo se tarda una fracción de segundo. Si vas pilotando un avión, más te vale no ser inconsciente y apretar el botón equivocado. Pulsar el botón correcto sólo lleva una fracción de segundo. Y si quieres ser consciente, sólo se tarda una fracción de segundo en pensar: “¿Qué es lo que estoy a punto a hacer?”.

La bondad está en ti. No tienes que crearla. En ti hay más bondad y más amor de lo que puedas imaginar.

¿Por qué deberías ser bondadoso? Cuando lo eres, eso hace que tú te sientas bien. Muchos quieren ser amables para que los demás aprueben su conducta. Pero cuando eres amable, tú te sientes bien. Un aliciente muy bueno. Y es muy contagioso.

¿Quieres ser bondadoso? Empieza por serlo contigo mismo. Sí, la gente se enfada y todo lo demás, pero tienes que perdonar y perdonarte a ti mismo. Ahí empieza la bondad. Si no puedes ser bondadoso contigo mismo, serlo con los demás es arbitrario. Todos cometemos errores y seguiremos haciéndolo. Si no los cometiéramos, no podríamos aprender de ellos. Pero tenemos que aprender de ellos y avanzar, cueste lo que cueste. Cometer errores no es ningún problema, siempre y cuando aprendas de ellos.

Así pues, tienes bondad; tienes todo lo que necesitas. Practícalo. Te harás un experto en aquello que practiques. Es muy sencillo, de verdad.

Prem Rawat – Maharaji

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