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En tu interior » 2009 » Noviembre

En tu interior

Prem Rawat-Maharaji me ayudó a encontrar en mi interior, lo que siempre estaba buscando en el exterior

Maharaji en Barcelona

Archivado en: Desclasificados — Julio a las 3:02 pm el Viernes, Noviembre 27, 2009

Maharaji en Barcelona

            Domingo 29 de noviembre de 2009
            Hora de inicio: 16:00h
            Apertura del vestíbulo: 15:00h

Dónde:

            Auditorium del Edificio Forum
          Rambla Prim 1-17

          08019 Barcelona

Si alguien está interesado, puede ponerse en contacto conmigo, julioconesaalegre@hotmail.com  pues dispongo de alguna plaza o bien entrar en:  http://www.wopg.org/es/eventos/eventos-confirmados y hacer la reserva personalmente. Quedan pocas plazas.

La entrada es gratuita, aunque siempre son bien recibidas las aportaciones

Reflexión

Archivado en: Reflexiones — Julio a las 7:56 am el Jueves, Noviembre 26, 2009

Si ves que tu camino te resulta complicado, si no ves nada claro, ve al camino de la sencillez y claridad que hay en tu interior.

El gran milagro

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 9:41 pm el Sábado, Noviembre 21, 2009

No estoy aquí para intentar señalar todos los problemas del mundo, porque hay demasiados. Sin embargo, a pesar de todos los problemas, de todo lo que está mal, hay cosas que son realmente buenas, muy buenas. A pesar de toda la fealdad, hay algo muy, muy bello. A pesar de todos los errores, hay una cosa que es perfecta. Y esa perfección, esa belleza, está dentro de ti.

Hay personas a las que les gusta señalar todos los problemas y, por un lado, me alegro de que lo hagan. Pero creo que debería haber alguien que señale lo bueno, lo bello; porque, a pesar de todos los problemas, esta vida es hermosa. Y a veces, inmersos en nuestros problemas, en nuestra confusión, en nuestras ideas, en nuestros conceptos, nos olvidamos de lo que se nos ha dado.

¿Quiénes somos? ¿Acaso sólo somos la suma de todas las cosas que ocurren a nuestro alrededor? ¿Somos simplemente personas que se despiertan por la mañana y ven sus responsabilidades: “Tengo que hacer esto y aquello”? ¿O hay algo más, algo dentro de cada ser humano que quiere sonreír, agradecer, sentir gratitud, sentir alegría?

Hablo por mi propia experiencia. Yo tengo responsabilidades. Hay días buenos y días malos. En los buenos, quiero ser feliz, quiero sentir paz. Quiero sentirme conectado conmigo mismo. Luego están los días malos. Pero incluso entonces, sólo quiero ser feliz. Nadie puede explicar la felicidad. Uno sabe lo que es. No se trata sólo de sonreír o de reír, o de un momento del día en el que te encuentras feliz. La felicidad viene porque te sientes bien. Pensamos que nos sentimos felices por algo: nuestros hijos se licencian en la universidad, nos toca la lotería, conseguimos un ascenso. Pensamos que nuestra felicidad va asociada a todas esas cosas.

Sólo hay una persona que te puede hacer feliz, pero resulta que es una persona de la que sabes muy poco. Es raro. Conoces a tus amigos, a otras personas, a tus socios, a tus colegas, pero sabes muy poco acerca de ti mismo, de quién eres. Y tú eres esa única persona que te puede hacer muy feliz.

Veo gente que va por la autopista tocando la bocina, chillando, vociferando. De algún modo me da la sensación de que no piensan que la vida es importante. Sólo quieren llegar adónde van. Quiero que pares un momento y comprendas algo: que tu vida es increíblemente importante.

Tú no eres un número. Tampoco un nombre. Eres más que la suma de todas tus cosas buenas y malas. Mucha gente vive con miedo, pero hay un lugar dentro de ti en el que no cabe el miedo, en el que puedes sentir la libertad. Cuando alguien tiene que decirme que soy libre, es que no lo soy. Tenemos nuestras fórmulas, pero la felicidad no tiene nada que ver con fórmulas. “Esto más eso, menos lo otro, es igual a felicidad”. O sientes la felicidad o no la sientes. O sientes alegría en tu vida o no la sientes. ¿Qué es lo que sientes en tu vida? Porque esta vida es el escenario en el que danzará la paz, en el que la felicidad cantará una canción para ti. Esta vida guarda una promesa tras otra, un regalo tras otro, para ti.

He estado observando la llegada de la primavera. ¡Es tan hermoso ver cómo llega! En mi casa, justo fuera de mi despacho, hay un árbol, y durante el invierno se le fueron cayendo las hojas, hasta quedarse con las ramas desnudas. Luego, de forma lenta pero segura, la primavera empezó a llegar, y esos brotes verdes fueron surgiendo sin perder ni un sólo día. A eso lo llamo dedicación. A eso lo llamo la vida. A eso lo llamo el gran milagro. Si ese árbol fuese humano, diría: “¿Por qué hacemos esto? El invierno volverá y tendremos que desprendernos de nuevo de todas las hojas. Olvidémoslo. Vamos a hibernar”.

No se trata de lógica, sino de algo que trasciende la lógica. El amor no es lógico. Esos pequeños brotes esperan y esperan. No pueden pronosticar el tiempo. No piensan: “Hoy y mañana hará calor, pero pasado y al otro volverá a llover, así que esperaremos”. No. Para ellos es: “Aquí está. Ha llegado el calor, el sol brilla, la temperatura es correcta. Allá vamos”. Y esos brotes, tan tiernos y delicados, no se detienen aunque haya dos días de frío y lluvia. Hay un impulso más poderoso. Y esta escena tiene lugar con miles de millones de árboles cada año.

Tu primavera ha llegado. Ya es el momento de ir a tu interior y dejar que la esperanza de paz salga a la superficie en tu vida, de ver lo bueno, de comprender qué es bueno, de volver a conocer y a decir sí a lo que has ignorado durante tanto tiempo: a ti.

Prem Rawat-Maharaji

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Lo que da origen a este momento

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 9:10 pm el Lunes, Noviembre 16, 2009

“Es el impecable ir y venir de la respiración lo que permite que hagas aquello que estés haciendo.” Maharaji

Eso con lo que cuentas como algo muy seguro, llamado mañana, es una de las cosas menos seguras que existen. La única certeza que tienes se encuentra en este momento llamado “ahora”. Y ¿qué está ocurriendo en este instante?

Detente por un momento, piensa en ello y no en tu trabajo o en esta o aquella responsabilidad, no te preocupes por ellas, seguirán ahí. Piensa sólo en esto: lo que da origen a este instante es la llegada del aliento.

Debes comprender que es el impecable ir y venir de la respiración lo que permite que hagas aquello que estés haciendo. Si este aliento se volviera errático, todo lo demás sería extremadamente errático.

Dependes de la impecabilidad de este momento. Ésa es la realidad. Ha sido perfeccionado hasta tal punto de suavidad que ni siquiera te das cuenta de que llega y se va, pero así es. Y es, con mucho, lo más poderoso. Es lo único que en tu vida puede inspirarte y traer consigo gratitud al mismo tiempo. Es lo único que da y da y da sin pedir nada.

Por todo lo demás tienes que pagar algo, bien sea con esfuerzo, con dinero, con tu energía o con tu tiempo. Todo lo demás te cuesta algo. ¿Vives en el mundo de las tarjetas de crédito? Todo es gratis, no tienes que pagar nada. Sólo le das a quien te atienda ese trocito de plástico, firmas un papel y te llevas lo que querías, sin haberlo pagado. Pero no creas que es gratis. Espera hasta que te llegue la factura. Entonces te darás cuenta de que no lo es. De repente te preguntarás para qué has comprado todas esas cosas innecesarias. No parecían innecesarias cuando presentaste “el plástico”, ¿no? Pero cuando llega la factura dices: “Esto no lo necesito para nada, no debería haberlo comprado” .

Todo te cuesta algo, salvo este aliento, este momento. Llega y da, llega y trae. ¿Qué es lo que trae? Trae alegría, trae belleza, trae la gracia a tu vida, te trae la vida, lo más valioso, y te da gratitud.

Prem Rawat-Maharaji

Comentario de Serafín

Archivado en: Desclasificados — Julio a las 4:16 pm el Miércoles, Noviembre 11, 2009

Mi querido Julio (CON ESA ALEGR ia que tu irradias)

Entro por unos minutos a visitarte para coger algo de leña con que alimentar el fuego de mi hogar, (Mi hogar de dentro; el verdadero hogar, el del corazón del que habla Maharaji, donde solo yo puedo entrar dentro de mí, donde yo soy yo, donde reside mi auténtica realidad. Ese lugar intemporal, donde no se juzga, donde verdaderamente se descansa, donde la paz te reconforta, donde el alma se alimenta, donde la plenitud es real…

He estado muchas horas fuera y está un poco apagado, solo quedan unas brasas, pero no importa, se avivarlo. Añadiré de esta leña nueva y soplaré poco a poco sobre esas brasas acompasando mi soplido con mi respiración y poco a poco las brasas se van avivando y aparece de nuevo una llama cada vez más poderosa y el calor se va sintiendo y comienza la danza del fuego cambiante, nueva, purificadora, la luz se hace más intensa, se oye el crepitar de los leños en combustión… toda la estancia se llena de Vida, de presencia, de calor…). Y un sincero sentimiento de gratitud brota de dentro y se resume en un ¡GRACIAS ha sido un día maravilloso, aunque ya no hubiera más mañanas …el viaje ha valido la pena, GRACIAS!!

Yo se que afuera, son “malos tiempos para la lírica”. Es un mundo muy frío humanamente hablando;los corazones están helados, el mundo es muy hostil. Es duro subsistir afuera porque hay mucha gente perdida que un día, abandonó el  hogar de su corazón, se perdieron y poco a poco su humanidad se fue enfriando.
Tuvimos que abrigarnos con nuestros egoismos, arroparnos con nuestros logros, defender nuestro terreno creando nuestras propiedades…
En mi hogar puedo ir desnudo, pero afuera desnudo no duraría ni un minuto, me congelaría.

Hay barrios (países) muy afortunados donde la vida es fácil; otros son muy desafortunados llenos de pobreza y necesidades…pero donde quiera que mire veo solo seres humanos como yo.

Se confunde COMODIDADES con FELICIDAD o PLENITUD.
La plenitud se siente en el corazón y su ausencia la llora el corazón. Las comodidades hacen más fácil la permanencia en este lugar pero no son la felicidad.
Pero todo ser humano tiene derecho a vivir dignamente, estoy contigo y me duele que esto no sea así. Me duele que haya hambre cuando se habla de productos excedentarios…

Si mi corazón está caliente, bien comido, y bien abrigado, puedo estar afuera aportando algo, aunque solo sea sonriendo mientras comparto mi compañia con otro ser humano. Intento “ennoblecer” este mundo sin esperar nada a cambio, simplemente porque no tengo más opción que dar; porque me siento lleno se me escapa la alegría…pero tambien entiendo la frase “¿como puede estar el pez sediento dentro del río?”, cuando veo a gente verdaderamente triste.

Pero si hablamos de este mundo pequeñito que soy yo, te confesaré que puedo vivir hacia afuera como un ser humano más compartiendo lo cambiante de este mundo; pero consciente cada segundo de qué es lo que verdaderamente esta pasando en mi corazón y vigilando para que la llama del SER no se apague ni un segundo, porque es hay donde está la verdadadera razón del SER.
Y Dios no quiera que tenga la oportunidad de comprobarlo, pero pienso que la sensación que aporta el calor de un fuego es la misma en una humilde hoguera, debajo de un puente, que la de una chimenea lujosa en un palacio.

SER-afín con la Vida.

Es una cuestión de percepción

Archivado en: Prem Rawat - Maharaji — Julio a las 10:37 am el Lunes, Noviembre 9, 2009

La gente habla de “el pensamiento oriental” y “el pensamiento occidental”. ¿Por qué dividimos el mundo? La Tierra es redonda, y no para de girar. Yo hablo de algo universal. Lo real es que todos somos seres humanos. Hemos puesto esas capas sobre nosotros, pero no son reales. No hay oriente ni occidente. No te fijes sólo en la cara y en el color de la piel. Nuestras caras diferentes son como flores en un jardín. Si todas fueran del mismo color, sería muy monótono. Los distintos colores -rosas, verdes, rojos, amarillos, marrones- son los que dan su belleza al jardín.

Pero nos fijamos en las caras y decimos: “Eres diferente”. Hay personas a las que les encanta lo oriental y odian lo occidental, y otras a quienes les encanta lo occidental y odian lo oriental. Ese abismo se está haciendo cada vez mayor, cuando tendría que ir reduciéndose.

Todos podemos ayudarnos unos a otros. No tenemos por qué estar divididos por nuestras religiones o nuestras creencias, por lo que pensamos. Si queremos seguir unas tradiciones, deberíamos poder seguirlas. Todo lo que la gente necesita y quiere es espacio, un poco de espacio para moverse.

A mí no me gustan las divisiones. Las personas son personas, todas y cada una de ellas. Somos seres humanos, y no hemos sido fabricados en China o Estados Unidos, sino que nos ha hecho ese poder que lo ha creado todo. Deberíamos sentirnos orgullosos por el hecho de que estamos vivos, de que somos seres humanos.

Tendríamos que haber aprendido a ser más tolerantes con los demás. Al fin y al cabo, todos vivimos en el mismo planeta. Si vives en una casa con otras personas, tienes que llevarte bien con ellas. Pues bien, resulta que todos vivimos en la misma casa. Se llama el planeta Tierra. Aquí está. Y es la única que tenemos. Si no te gusta tu casa, te puedes mudar. ¿Pero adónde te irías del planeta Tierra? ¿A Marte? Te asarías y te congelarías. Asado y congelado, como lo que se hace para cenar mientras ves la tele. Ésta es la casa en la que vivimos todos. Podemos hacerla más tolerable.

Cuando llueve, ya sea en un desierto de India o de África, la lluvia es la misma, y hace que las flores se abran de la misma manera. No somos tan distintos. A fin de cuentas, ésa es la realidad. Y lo que somos no es algo malo, es algo bueno. Algo muy bueno.

Alguien a quien visité tenía un adhesivo en el refrigerador que decía: “Sonríe”, y cuando le pregunté por qué, me dijo que es bonito que te lo recuerden. ¿Es bonito que te recuerden sonreír? Eres un ser humano. Eso es lo que haces. Cuando todo está bien, es automático. No necesitas que te recuerden sonreír, lo harás de forma natural. Cuando todo está bien en tu interior, aparecerá una sonrisa.

Algunas personas quieren un jardín para todo el año, así que compran césped artificial, flores de plástico y falsos árboles para hacer su jardín. Luego dicen: “¡Mirad mi jardín! Es fantástico. Está igual durante todo el año, y no tengo que cortar el césped”. Sí, ¿pero dónde están las mariposas y las abejas? ¿Dónde está el aroma de las flores? Puede que tu jardín sea muy bonito, pero no es realmente un jardín. ¿Quieres que tu jardín tenga buen aspecto aunque no sea un jardín de verdad?

Sé real contigo mismo. No vivas en esa fantasía ilusoria. Estás aquí por un tiempo demasiado corto para fingir. Si quieres volar, vuela de verdad, porque puedes hacerlo. No necesitas fingir. Fingiendo no irás muy lejos. Y no vas a estar aquí tanto tiempo.

Los jóvenes suelen pensar que la vida seguirá durante muchísimo tiempo. Pregunta a las personas que ya han vivido largos años lo rápidamente que pasa la vida. Todo es una cuestión de percepción. ¿Recuerdas cuando eras pequeño? Ibas en el auto con tu padres, y 15 minutos era demasiado tiempo. Ahora dices: “¿Pero, ya hemos llegado?”. Todo es una cuestión de percepción.

Finalmente empiezas a reconocer el valor del tiempo cuando ya te va quedando menos. No es algo muy inteligente. Comprende el valor del tiempo ahora. La mejor forma de comprenderlo es estar lo más satisfecho que puedas. Entonces habrás conquistado el tiempo. Habrás comprendido lo que se te ha dado: el increíble regalo de la vida.

Prem Rawat – Maharaji

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El hogar (escrito por Serafín)

Archivado en: Personales — Julio a las 12:00 am el Jueves, Noviembre 5, 2009

Imaginad una noche muy fría de enero, nevando y con ventisca. Estás en la calle. Tus circunstancias te han obligado a transitar bajo esas condiciones. Estás entumecido y cansado de aguantar el frío. Por fin el día ha terminado y es hora de regresar.
Cuando llegas a tu casa, ¡a tu verdadero hogar!, encuentras una chimenea con un fuego encendido. Te desprendes de toda esa ropa húmeda, avivas el fuego acercándote a él, y te calientas en ese calor reconfortante, agradable, reparador…
Es otra historia, es una grata sensación. El fuego no pregunta ¿dónde has estado?, ni, ¿de dónde vienes?, ni ¿que has hecho? Es su naturaleza; tú te acercas y sientes su calor, su luz, porque esa es la naturaleza del fuego. No pone condiciones, y no dice: como hiciste esto y lo otro hoy no te caliento.
No importa que vayas limpio o sucio, que estés borracho o lúcido, seas listo o tonto, guapo o feo, estés cansado o hambriento …En la proximidad del fuego sientes “calor”. Es otro mundo, no se puede comparar. El calor es una sensación que no tiene nada que ver …Por supuesto que el mundo de fuera sería mucho más acogedor con un poco de calor.

MI hogar es muy acogedor en el que me encanta estar. En él puedo hacer lo que quiera sin dejar de sentir ese calorcito agradable en toda la casa.
Al día siguiente dejaré el fuego con la suficiente leña, para que cuando vuelva siga encendido. Me abrigaré todo lo que sea necesario y saldré a la intemperie y con una sonrisa caminaré por las calles de mis obligaciones en un gélido día de enero, esperando que quizá un día sea primavera.
Y me sentiré afortunado por saber donde está mi hogar, por poder descansar cada día en él. Y sentiré una inmensa gratitud por quien me enseñó a encender su fuego. Y si se me hace tarde por entretenerme demasiado en los entresijos de estás calles heladas, no me importará si cuando llego a casa el fuego está en las últimas, porque volveré a encenderlo y la casa volverá a hacerse acogedora.

Dios no quiera que me pierda en las heladas calles, vagando a la deriva como un pobre indigente que olvidó donde está su hogar y me quede congelado hasta que llegue la primavera.

 Serafín Sancho