La semilla
La paz es como una semilla deseando florecer en nuestro interior. Como una semilla en el desierto, yace a la espera del agua. Esta semilla no es capaz de interpretar los mapas tomados por satélite que indican que el agua está en camino, ni puede encender el televisor para ver el informe meteorológico. Lo único que sabe es esperar y prepararse. Esto es lo que le ha permitido adaptarse: yacer a la espera, estar lista.
No se puede permitir el lujo de decir: llegó la lluvia, pero yo no estaba del todo lista. Tenía el día libre, no me tocaba esperar. Ni tampoco puede decir: creía que la lluvia iba a llegar de día y que la vería venir. Eso le es indiferente. Lo único que puede hacer es estar lista.
En nuestro corazón también hay una semilla esperando realizarse, sentirse completa de nuevo. Nuestra vida está llena de tantas cosas que lo prioritario para nosotros ya no es ser felices, sino cumplir con nuestras responsabilidades y compromisos. En esta gigantesca rueda de cosas, ¿donde encajamos? ¿Somos esa semilla que está preparada? ¿O nos excusamos diciendo: ahora mismo no, dentro de unos años me ocuparé de la paz y de la plenitud?
Pero la sed sigue esperando, y esperando… Siempre lo ha hecho y siempre lo hará. No sé hasta donde llega la inteligencia de una semilla tan pequeña, pero lo que está claro es que, con lo inteligente que somos, deberíamos saber qué es la confianza. Sin embargo, no lo sabemos; necesitamos fijarnos en la semilla para aprender a confiar.
Aunque no tenga ningún indicio de que va a llegar la lluvia, la semilla sigue esperando en el desierto. El único vínculo que la une a la lluvia es confiar en que llegará. Y, tarde o temprano, llega. Algo me dice que esa semilla sabe más de la lluvia que yo. Para mí, solo es un tema interesante; para la semilla, es toda su vida.
Quiero aprenderlo todo acerca de la lluvia de la paz que llega a mi desierto porque, en el fondo, mi vida también depende de ella. Quiero confiar de corazón en que, al igual que la lluvia, la paz llegará a mi vida.
Prem Rawat-Maharaji