El Conocimiento de uno mismo consiste en abrir una cortina. Es como una operación de cataratas que pudo haber sido complicada en otra época, pero hoy no resulta difícil y te devuelve la vista.
Para aceptar el regalo del Conocimiento tienes que volverte sencillo. Habrás dado el primer paso cuando consigas verlo desde una perspectiva muy simple. Y ese primer paso consiste en reconocer que dentro de ti hay silencio, un silencio que no es, de hecho, silencioso; que al quedarte completamente quieto, no estás inmóvil; que al eliminar todas las barreras que tienes delante, comienzas a sentirte libre.
Si le hablas de volar libre por el cielo a un pájaro que ha nacido y se ha criado en una jaula, le resultará totalmente ajeno. Si en cambio le hablas de mejores barrotes, te entenderá, o si te pasas el día hablándole de una jaula mejor, el pájaro dirá: “Sí, puedo imaginármela” Pero, ¿qué es eso de volar en libertad sin estar enjaulado? Después de todo, la jaula tiene sus ventajas, ¿no es así? Porque el dueño viene y te da de comer. Pero, ¿es eso una ventaja?
Si le hablas de jaulas a un pájaro que ha estado volando en libertad, será una conversación muy diferente: “No, no quiero vivir en una jaula, ¡qué dices!” .
Reconoce la libertad que hay en tu interior, el amor que hay dentro de ti. Reconoce ese sentimiento que es tan tuyo que nadie puede quitártelo. Existe una dicha innata a cada ser humano, sea quien sea, un don que se nos ha dado a todos, una divinidad que reside en cada uno de nuestros corazones. Y no tenemos que crear templos para esta divinidad pues no vive en un templo, no puede, esta divinidad insiste en vivir en el corazón de los seres humanos.
La divinidad que más me importa es la que vive en mi interior, y es ésa la que quiero experimentar, es ésa la que quiero sentir, y el Conocimiento de mí mismo me permite sentirla.
Prem Rawat-Maharaji