¿Debería pedir perdón un niño cuando yendo de la mano de su padre, o estando con otros niños manifiesta delante de otra gente su contento? ¿Tal vez disculparse? ¿Alguien debería sentirse ofendido por ello?
Pienso que en esos momentos el niño está manifestando su naturaleza y no puede ir contra ella, aunque se lo propusiera. Como no puede ir contra la naturaleza, por ejemplo, de su crecimiento: ¡No quiero crecer más!. Es imposible
Yo no soy un niño, y a estas alturas, en muchos aspectos, puedo haber perdido la noción de cual es mi verdadera naturaleza, pero sea por naturaleza o no, aunque en esos momentos esa es mi naturaleza, hay algo dentro de mi, que me impulsa a manifestar mi contento. ¿Agradecimiento tal vez?
Y, al contrario que el niño, soy consciente de que esa manifestación de contento puede molestar, cuando no herir, a otras personas por el estado, bien sea físico o anímico por el que estén pasando en ese momento. Entonces, ¿debería disculparme?.
Yo no le pedí hacerlo a la persona que, hace muchos años, manifestó su contento delante mio; antes al contrario, me dejé llevar por la atracción de aquella alegría y seguí su estela. Y eso que aquéllos tiempos no discurrían muy alegres para mí, que digamos.
Así pues, no voy a ir contra-natura y no voy a disculparme; solamente pedir a esas personas, que me comprendan y desear que un día ellas también estén en disposición de cantarle a la vida, porque, os puedo asegurar, no hay canto comparable.