“En este mundo de constante agitación y cambio, existe una voz dentro de cada ser humano.” Prem Rawat-Maharaji
Este mundo está lleno de dualidad, de altibajos, de cosas correctas e incorrectas. Realmente, hasta cierto punto, intentar vivir en él se convierte en un juego de supervivencia. Miras algo y, veas lo que veas, momentos después ya no es lo mismo, es diferente. Todo cambia de una forma increíble, no hay una sola cosa de la que puedas decir que es real.
Y, en este mundo de constante agitación y cambio, existe una voz, existe un sentimiento dentro de cada ser humano. No importa de quién se trate, lo que haga o por lo que haya pasado en su vida; hay un sentimiento, una dulce y persistente voz interior. Hay que reconocer que su persistencia es maravillosa ya que, en este mundo inconstante, se ha mantenido muy firme. Y esa voz expresa un sentimiento, una dirección, nos llama.
La veleta en lo alto de una granja señala la dirección del viento de dondequiera que sople. A veces la flecha se mueve muy lentamente, como si tuviera una relación con el viento. Ha sido diseñada de tal modo, que siempre señala en la dirección del viento, sin importar de donde sople.
¿Estoy acaso señalando algo demasiado obvio? Fíjate en la vida, en tu propia vida: ¿cuántas veces te has encontrado en situaciones en las que creías saber lo que ocurría? Fuera positivo o negativo, bueno o malo, no importa. “Ya está, lo he conseguido, ya lo he encontrado.” Y cuando te quieres dar cuenta, ha seguido su propio camino, y ya no es como antes.
En mi vida y en la tuya existe algo que siempre señala el camino, a pesar de que pongamos más fe en nuestra situación transitoria. Creemos que esa situación pasajera es lo realmente verdadero y nos olvidamos de la más constante, de la más hermosa de las situaciones que está ocurriendo en nuestro interior. Eso es lo real, no el cambio.
Prem Rawat-Maharaji