Reflexión
Hablar por no callar o pensar por pensar
Si toda la vida, si todos los días de mi vida, me siento vivo, ¿no nacerá de ahí la inmortalidad?
Hablar por no callar o pensar por pensar
Si toda la vida, si todos los días de mi vida, me siento vivo, ¿no nacerá de ahí la inmortalidad?
Habiendo detectado que entre los/as que me visitais hay bastantes que os dedicais a la docencia, pongo a vuestra disposición este trabajo realizado por Jesús Gonzalo, un amigo, Doctor en Antropología, con la seguridad de que va a ser de vuestro interés
Materiales educativos para una cultura de paz.
Se recomiendan para alumnos de 18 años en adelante. Materiales extraídos de las conferencias de Prem Rawat.
Autor: Jesús Gonzalo -Doctor en Antropología Social
Los jóvenes quieren vivir en el futuro. Las personas mayores, en el pasado. Nadie quiere vivir en el presente. ¿Pero dónde se ha situado la alegría? ¿Dónde se ha colocado la comprensión? En el presente.
Así que si alguna vez te preguntas por qué es tan difícil comprender la vida, quizá la respuesta sea: porque no vives donde ella vive. Te has acostumbrado a la confusión, y no es agradable.
¿Qué puedes hacer? Aprender a vivir en el hoy. ¿Y qué es el hoy? Otra oportunidad que se te da para sentir plenamente lo que es estar vivo. Es asombroso. Y en eso consiste la vida.
Prem Rawat – Maharaji
¿Qué es realmente tuyo? Te aferras a tantas cosas: “Esto es mío”. Pero un día desaparece y te preguntas qué ha pasado. ¿Qué es lo verdaderamente tuyo? Algo que no te abandonará hasta el mismísimo final. Una cosa que es real, no una fantasía, sino algo que no te abandonará nunca, vayas adonde vayas y suceda lo que suceda. Ocurren cosas, hay tiempos buenos y malos. Los caminos cambian de dirección. El mundo cambia en un instante y todo lo que pensabas que era de una manera, ya no es así. Los sabios han llamado a esto “la gran ilusión”, porque parece muy real.
Prem Rawat – Maharaji
Siguiendo en parte con el tema del post anterior, de que por lo general se proyecta hacia el exterior, hacia los demás, aquello que llevamos en el interior, Maharaji lo expresa muy gráfica y graciosamente poniendo el siguiente ejemplo.
Uno sale de su casa, feliz, en armonía. Coge el coche y todo son amabilidades con los que se cruza, sean peatones u otros conductores. ¡No, no, por favor, usted primero! Pero ojo no salgas con los cables cruzados, porque pobre de aquel que se cruce en tu camino.
Yo sobre esto, estoy teniendo desde hace un tiempo, una experiencia muy agradable. Resulta que por lo general salgo de casa con la primera disposición y, no es que me lo haya impuesto, sino que de forma natural sale de mí la amabilidad en todas esas ocasiones en las que tienes posibilidad de mostrarla: un peatón indeciso al que con un gesto amable, acompañado de una sonrisa, le invitas a cruzar el paso de cebra; ese otro conductor que te aparece por la derecha y que está esperando a que alguien le deje incorporarse a tu carril. Estas situaciones se repiten una y otra vez a lo largo del día.
Y, ¿sabeis que os digo? Siento como si en Zaragoza la circulación, el comportamiento de los conductores se hubiera vuelto más amable. Y me pregunto: ¿no será que esa acción mia, repetida una y otra vez a lo largo del dia y a lo largo de estos, produce en los demás como un efecto racimo, como el pásalo de los móviles? Y ¿por qué no podía ser así?
Por cierto, Nerea, Felizahora, ¿habéis notado vosotros algo?
¿Qué será de él, de ellos?
Cuántas veces no habrá sido formulada esta pregunta en ese momento de la llegada de un hijo/a, nieto/a, refiriéndose a cómo se desarrollará la vida de los mismos en este mundo que se les ofrece. Otras veces, esta interrogación incontestada, es motivo de renuncia a desear tenerlos, escondiendo la misma, no diría un acto de egoismo sino más bien una gran ignorancia.
La respuesta es muy fácil. Ese niño/a tendrá muchas probabilidades de ser, lo que en ese momento estemos proyectando sobre ellos. ¿Qué estamos respirando, miedos, frustraciones, confusión? Esto es lo que van a percibir. ¿Proyectamos en cambio libertad, ilusión, claridad? Esto es lo que van a mamar. Así de sencillo, lógico y natural.
Por supuesto que no siempre los hechos se producen conforme a esa secuencia lógica. ¡Cuántas veces esa planta que hemos regado, cuidado, mimado, se nos ha marchitado! Y otras, en cambio, las vemos florecer en medio del asfalto, entre las rendijas de dos baldosas. Pero estas no dejan de ser excepciones que confirman la regla.
No me resistía a publicar esta foto de mis hijas. A la edad que tenían en la misma (ahora tienen veintiseis), ¡cuántas unidades de amor!, Gigamores (mira, me acabo de inventar esta unidad), no habrían recibido. ¡Cuántas comuniones de momentos “Aquí y Ahora” se habrían producido! Pocas, en cambio, unidades de sueños; tal vez ninguna. Muchas ilusiones de un padre ilusionado; enamorado de la Vida.
¿Qué ha sido, es y será de ellas? Solo puedo decir que disfruté enormemente entonces; que mereció la pena descubrir el punto desde el que esa proyección pudo tener lugar y que hoy sigo disfrutando al contemplar cómo se van desarrollando.
Gracias Prem Rawat
(Una reflexión sobre el mensaje de Prem Rawat)
Se dicen muchas cosas de la paz: que es un derecho de todos, un deber como compromiso con las instituciones, una recompensa por la vida que llevamos, la tranquilidad de conciencia en una vida de honradez… Pero aquí, queremos proponer una reflexión sobre la paz como “posibilidad al alcance de todos”.
Si distinguimos la paz política entre países, de la paz social entre grupos de intereses, y fundamentamos ambos conceptos en la paz individual o personal, estaremos asentando los cimientos de una paz duradera, la que echa sus raíces en el centro de la sociedad: el ser humano. La paz ha de empezar por las personas para que sea real, no impuesta doctrinariamente por ninguna ideología. Si así fuera, estaríamos reduciendo el anhelo ancestral de paz y de plenitud a un sistema de conducta, a una ética, a una costumbre sujeta al vaivén del tiempo y de las modas sociales.
Los griegos distinguían el ejercicio de la paz social a través de la ley, de la vivencia de la paz individual o armonía, más cercana a la libertad que a la norma. Así, en un hipotético diálogo entre la Ley y la Libertad, la Libertad proclama su derecho a ser independiente: “Quiero ser libre, no te necesito, me coartas mi libertad”. A lo que la Ley le responde: “Yo te protejo”. Porque sabemos que la libertad deja de serlo cuando es a costa del ejercicio de la libertad de los demás, cuando se rompe el equilibrio.
A este equilibrio o armonía nos referimos cuando pensamos en la paz personal cual conjunto de valores que incluye la serenidad, la tolerancia, el equilibrio interior, la sensibilidad hacia los demás. La paz no vive huérfana, al contrario, se vuelve productiva en su compromiso con los demás; fecunda, al querer darse; solidaria, con su ausencia en los otros. Vivir la paz es elevarla, transformarla de concepto en sensación, de idea en emoción, en sentimiento; y como tal, compartirla se vuelve natural, necesario, gratificante.
“Son dos las definiciones de la paz que forman parte de nuestra cultura: la paz como armonía y la paz como justicia. La cuestión, por tanto, es sencilla: ¿puede existir la paz e impregnar nuestras naciones e instituciones si no está presente primero en el corazón de los seres humanos para guiar sus acciones? ¿Qué eficacia puede haber en una paz entendida como justicia si esa paz no hunde previamente sus raíces en lo más profundo el corazón del ser humano?” Emilio Colombo, Ex Presidente del Parlamento Europeo. (Prefacio a la Biografía de Prem Rawat de Andrea Ceigan)
Hoy día, buscar la paz es posible, pero encontrarla, otro cantar… Sin embargo, no solo es posible encontrarla sino probable, porque ya se da en otros. Prem Rawat ofrece la posibilidad de que la paz esté al alcance de todos: “Busca porque la paz existe, búscala; y si no la encuentras, ven, yo puedo ayudarte”.
(Por cortesía de www.lapazesposible.es)
“Entiende y reconoce esa sencillez. En ella se encuentra la base de tu existencia” Maharaji
Lo que yo ofrezco es claramente diferente. Hay tanta gente en este mundo que dice: “Fuera, fuera, fuera”; y yo digo: “Dentro, dentro, dentro”. ¿Cuál es la diferencia?
Aquéllos que sólo han visto el desierto dicen: “Fuera, fuera, fuera”. Pero los que han reconocido una belleza que sólo precisa de la lluvia para florecer, los que han decidido dar la bienvenida a esa lluvia, y estar en el lugar adecuado para recibirla cuando llegue, dicen: “Dentro, dentro, dentro” .
¿Cuál de las dos prefieres? Entiende y reconoce esa sencillez. Es la base de tu existencia, lo que hace que sea completa; no creas que está en ningún otro lugar.
Este aliento que viene y danza dentro de ti es sencillo, es precioso, es hermoso. Esta existencia que tienes, tu capacidad de comprender, de ver, de escuchar, de sentir, son sólo algunos de los valiosos regalos que se te han dado; aprécialos.
Aprecia esa facultad de escuchar, de entender, de asimilar lo que se está ofreciendo. Es un obsequio, no se te cobra por ello. No tuviste que depositar una moneda para recibir tu vida. Incluso hoy en día, no tienes que depositar moneda alguna para recibir tu respiración: viene sola. Y es evidente que, puesto que no se cobra por ella, es un regalo. Y lo que hagas con ella no cambia el hecho de que es un regalo.
Imagínate que estás acalorado y sediento, y que tienes la boca completamente reseca. De pronto encuentras agua fría, fresca, dulce. La bebes y sabe deliciosa. Ahora bien, no cometas el error de pensar que tiene ese exquisito sabor porque alguien lo elaboró y lo introdujo en ella. Es el receptor el que hace que sepa bien; es tu sed. Es la sequedad de tu boca la que ha convertido este regalo en algo que puedes disfrutar. Es muy simple: en cada ser humano existe un deseo sincero de sentirse satisfecho, hay una sed. Y cuando esa sed se sacie será estupendo, magnífico. Es el hambre lo que hace que la comida sepa bien. Es la sed la que hace que el agua sepa bien. Éstos son los principios básicos, los fundamentos de la vida.
Prem Rawat – Maharaji
Para desarrollar con cierta garantia de éxito cualquier actividad, es necesario disponer de unos ciertos conocimientos.
¿Disponemos de los conocimientos precisos? ¿Alguien nos ha enseñado los conocimientos necesarios para vivir; nuestra actividad más importante?
Como le decía a Zafferano, somos unos expertos, una fábrica de producir excusas. Las tenemos para todo y de todo tipo, pero para mí la excusa de las excusas es esa que alguien te suelta: yo es que no puedo ser feliz con lo que está cayendo, refiriéndose a como él ve que está el mundo.
Normalmente, esto te lo suelta cuando tú le acabas de decir lo contrario; que te sientes feliz y su comentario va acompañado de una mirada como de reproche hacia ti. ¿Con todo el sufrimiento? ¿Con todo lo mal que lo está pasando tánta gente, vas y me sueltas que eres feliz….?
A este razonamiento tan poco razonable se le podía contestar con lo siguiente:
Mira, tengo dos opciones. La primera es que estando el mundo tal como está, yo me sienta feliz y la segunda es que estando el mundo en la misma situación anterior, yo me sienta infeliz.
En ambas opciones, no hay nada que me impida colaborar en la forma que estime oportuno, para intentar mejorar ese mundo, pero de lo que no me cabe la menor duda, es que esa contribución mía para esa mejora, va a ser más positiva y me va a resultar mucho más fácil llevarla a cabo desde la primera opción, que no desde la segunda.
Por otra parte, es lógico que toda esa gente que nos viene a la cabeza cuando realizamos estos comentarios acerca de cómo está el mundo, ya sean esos inmigrantes que llegan en pateras, aun a costa de perder la vida en muchas ocasiones, ya sean los que consiguieron llegar aunque su vida aquí se desarrolle en condiciones muy penosas, esa gente digo, llegará un momento en que habrán satisfecho esas necesidades básicas, llegando en algunos casos a alcanzar nuestro nivel de confort.
Estos últimos, alcanzado ese nivel de confort equiparable al nuestro, ¿se sentirán satisfechos? ¿Nos sentimos acaso satisfechos nosotros mismos? ¿Qué les podremos ofrecer a partir de ahí? ¿Nada? ¿Y van a sentir el mismo vacío que nosotros? ¿Y para esa nada han realizado la travesía?
Porque ahora su situación es mucho peor que aquella la del hambre. Antes, al menos, tenían la ilusión de colmar su ilusión realizando el viaje, pero ¿y ahora? Ni siquiera la ilusión.
¡Qué distinto si a partir de ahí, alguien, ilusionado, feliz, les puede seguir ilusionando!
“Lo curioso de este mensaje es que, si bien es el más antiguo, cada vez que se da parece nuevo”. Maharaji
Hay una noticia que se está anunciando al mundo. Es un mensaje antiquísimo que se está presentando de una forma completamente nueva. Es el mensaje más antiguo pero expresado de la manera más novedosa. Lo curioso de este mensaje es que, si bien es el más antiguo, cada vez que se da parece nuevo.
Se trata de ti, de la vida. Se trata de estar agradecido, de sentir la alegría, de estar en silencio, sin hacer ruido. Se trata de ir adentro y escuchar lo que hay ahí, de sentir lo que tienes dentro. ¡Se trata de ti! Lo que buscas está en tu interior. Y no son sólo palabras lo que se está ofreciendo, sino también algo esencial que las respalda: el Conocimiento de uno mismo. Es algo singular. No es producto de la imaginación. Es real.
Es maravilloso poder trasmitir este sencillísimo mensaje, tan profundo y tan verdadero… Es una noticia que realmente trasciende todas las barreras de este mundo, así me dirija a una audiencia en Taiwán, Australia, Japón o Sudamérica. Hay muchas barreras entre la gente, pero cuando comienzas a hablar acerca de algo sencillo, no importa a quién le estés hablando, todos lo entienden. Independientemente de dónde procedan o a qué se dediquen, empiezan a abrirse.
¿Por qué? Creo que todo el mundo, en el fondo de su corazón, sabe que hay algo más. Lo saben, y han escuchado sus propios llantos. Han escuchado su propio mensaje desde el interior diciéndoles que tiene que haber algo más. Es un mensaje que siempre ha existido, incluso antes de que se divulgara la palabra escrita.
Me siento tan agradecido de que alguien me haya encaminado hacia esta senda, que me haya dado la posibilidad de descubrir, que alguien haya dicho: “Debes entender que cuando tienes sed, no puedes enviar a otro a beber agua por ti. Tú eres quien debe beber el agua”.
Prem Rawat – Maharaji
“La sed siempre ha estado ahí, pero nos hemos esmerado en ocultarla. Y porque la hemos ocultado, necesitamos redescubrirla. Sí, hubo un tiempo en el que teníamos comprensión, en el que la alegría y la felicidad eran lo más importante de nuestra existencia. Después, otras cosas fueron ascendiendo en nuestra escala de prioridades hasta alcanzar un lugar preponderante. Durante muchos siglos una voz no ha dejado de decirnos: ‘Lo que estás buscando está en tu interior, tu verdad está dentro de ti, tu paz está dentro de ti, tu alegría está dentro de ti’. Al deseo de sentir todo esto es a lo que yo llamo ‘la sed’.”
Prem Rawat – Maharaji
¿Qué podría pedirle a este nuevo año que comienza? Pues quizás eso, que fuera un año realmente nuevo, compuesto por 365 dias totalmente nuevos, a estrenar por mí. Y en cada uno de ellos, poder escribir, sobre páginas en blanco, nuevas sensaciones.
Esta es la posibilidad que me ofrece el nuevo año. Los dias se irán presentando, a mi entera disposición. ¿Qué libro voy a abrir en cada uno de ellos? ¿Ese libro en blanco anterior o un libro emborronado y oscuro lleno de historias, tal vez no muy agradables, sucedidas en años anteriores?
Mia es la elección, porque puedo disponer de ambos libros. El oscuro, no hace falta que me esfuerce mucho para dar con él. El blanco, ahí está, en mi interior, esperando ser abierto.
Hoy, tal vez sea porque el año se acaba, me vienen al recuerdo gente que pasó por aquí, con la que funcionó una cierta química, pero que en un momento determinado, sea porque cerraron el blog, sea porque dejaron de comentarme, esa relación bonita, al menos para mí, cesó.
Entre ellos, según me vienen a la memoria y seguro que me olvidaré de alguien, quiero recordar:
Mnez
Sorrow
Fuzzy
Verde
Sirenita
Corazón
Sari
Nina
Lita
Rosita la costurera
Isthar
…….
A todas ellas desearles lo mejor en este Nuevo Año